Un día en Surabaya

Hoy me desperté más bien tarde,  aún con los oídos retumbándome al ritmo del dangdut, anoche estuve con unos amigos desgañitándome en el karaoke y ya tengo comprobado que ese molesto palpitar al día siguiente es una de los efectos secundarios de tan temerarias aventuras.

Después de lavarme la cara me acordé que todavía no había pagado la factura de internet, así que puse rumbo a la oficina de Halo, mi odiada compañía telefónica. Y aunque no os voy a contar nada interesante acerca de pagar facturas, en el camino me encontré con esta exposición de carteles.

Se trata de una costumbre local, cuando se abre un nuevo local, los que regentan negocios similares envían un cartelito deseándole buena suerte al recién llegado. Una manera estupenda de dar a conocer que hay nuevos sitios que visitar.

Después de darme una vuelta por la zona, decidí que no quería volver todavía a casa, así que puse rumbo a un parque que siempre veo al pasar pero en el que nunca me había parado. Fue una agradable sorpresa, es mucho más grande de lo que parece desde la carretera y tiene algunas zonas reservadas a animales. Me pasé lo que quedaba de la mañana haciendo fotos a los animalillos que corroteaban por allí.

Luego, cuando el hambre me hacía crujir el estómago,  me volví a montar en la moto y me puse a buscar algún sitio donde comer. Me encontré un chino de comida rápida y no me lo pensé dos veces.

Elegí un menú de Mie Cap Cay y té de limón, 15.000 rupias (1.30€).

Cuando di buena cuenta de mis noodles, a casa a dormir la siesta, un lujo que no me puedo permitir muy a menudo. Y al despertar, aún tenía ganas de hacer algo diferente, decidí dejarme arrastrar por unos de esos vicios que me corroen desde hace años, os confieso que soy un empedernido jugador de Magic, y, para mi perdición, han abierto una tienda de justo en la entrada de mi edificio.

Llevo varios días luchando contra mi impulso natural, hoy no opuse resistencia y acabé lanzando contrahechizos y matando demonios mientras mi oponente, el dueño de la tienda, me interrogaba minuciosamente. Un bule jugando a Magic, estoy seguro que no se ve todos los días.

Ahora, mientras escribo, están repitiendo en la tele un capítulo del Mago enmascarado, que está bastante de moda en el país. Hace unos días hubo un especial en Jakarta en donde reveló su identidad (otra vez). En fin, hay que ganarse el pan de alguna manera.

Y así acaba otro día, nada extraordinario ha pasado y, sin embargo, cada momento lo ha sido. A veces estamos tan ocupados con nuestros problemas y preocupaciones que no nos damos cuenta de lo maravilloso que es vivir.

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3 respuestas a Un día en Surabaya

  1. adri dijo:

    Mola 🙂

    ¿Las cartas las venden en indonesio o en ingles?

  2. Lina Maria dijo:

    Estos carteles los he visto también en matrimonios, aunque solo he asistido a 1 fiesta me parecen que son muy bellos y especiales

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