Un país al ritmo del Islam

Hay cosas que son dificiles de describir, es por eso que he tardado tanto en tocar este tema, hoy quiero hablaros del día a día en Surabaya y, en general, en toda la isla de Java.

Ya he mencionado en otras ocasiones que Indonesia es el país con mayor población musulmana del mundo. Más de 200 millones de habitantes y el 86% de ellos son musulmanes. Y aquí ser musulman significa seguir al Corán de manera estricta, no vale eso de hoy no me apetece o ya rezaré mañana.

El Islam prohibe la carne de cerdo y el alcohol,  así que podéis olvidaros de comprar carne de cerdo en los supermercados. En cuánto al alcohol, más de lo mismo, es bastante difícil dar con él, es más, en la mayoría de los locales nocturnos sólo podéis encontrar zumos y cócteles no alcoholicos (existen algunas notables excepciones, pero son eso, execepciones). Sin embargo, por alguna razón que se me escapa, estas restricciones con el alcohol no se aplican a la cerveza. Es muy fácil encontrar cerveza en los supermercados y en muchos restaurantes también aparecen en el menú.

Otro de los pilares del Islam es la oración. Los fieles deben hacerlo 5 veces al día, pero no es necesario acudir a la mezquita para eso, no importa el lugar donde estés, simplemente tienes que orientarte hacia La Meca y formular tus plegarias. Es por eso que podéis encontrar pequeñas mezquitas (llamadas Mushollas) repartidas en todos los sitios públicos de la ciudad, tanto si estás en Carrefour como si has ido de visita al zoo, podrás rezar en la intimidad de estas cuatro paredes.

La hora a la que se tienen que realizar las oraciones también está establecida, aunque de una manera algo imprecisa. Para la oración de alba sería algo como el momento de transición entre la noche y el día.  Pero si para ti esto es confuso y no sabes exactamente cuando, no te preocupes, cuando la hora esté cercana  todas las mezquitas de la ciudad se llenarán con cantos que recordarán que el momento ha llegado.

Hay una oración que se realiza durante la noche, así que a eso de las 3 de la mañana las mezquitas lanzan la llamada a la oración. Yo tengo una al lado de mi piso y al principio no podía dormir de un tirón toda la noche. Ahora mi cerebro ha aprendido a no escuchar, de hecho ya ni las escucho durante el día. Es sorprendente la capacidad de adaptación que poseemos.

Más cosas relacionadas con la oración, los primeros días que me mudé al piso llamé para que me instalaran la conexión a Internet. La respuesta que me dieron me sorprendio doblemente, fue algo como: “ahora mismo no podemos mandarle un técnico porque se acerca el momento de la oración, tendrá que esperar hasta después de eso“. Primero, la vida se para por la oración y segundo, que narices, me mandan al técnico en el momento que llamo! A ver si aprenden las compañías españolas…

 

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2 respuestas a Un país al ritmo del Islam

  1. Víctor dijo:

    Muy interesante! Gracias por el aporte 🙂

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